agosto 14, 2012

[Deirdre Hogan] Feminismo, Clase y Anarquismo

«La sociedad capitalista depende de la explotación de clase. No depende sin embargo del sexismo y podría en teoría acomodarse en gran medida a un tratamiento similar de mujeres y hombres. Esto es obvio si miramos lo que la lucha por la liberación femenina logró en varias sociedades alrededor del mundo en los últimos, digamos, 100 años; en los que hubo mejoras radicales en la situación de mujeres y los supuestos que subyacían sobre qué roles son naturales y están bien para la mujer. El capitalismo, con el paso del tiempo, se ha adaptado al rol y status cambiante de la mujer en la sociedad.» Es muy común en estos días escuchar críticas del feminismo «convencional» o de «clase media» desde el anarquismo u otras en la izquierda revolucionaria o incluso no tan revolucionaria. En particular, las anarquistas son a menudo rápidas en criticar cualquier análisis feminista al que le falte un análisis de clase. Este artículo argumenta que vale la pena luchar por el feminismo en sí mismo y que en lo relativo a terminar con el sexismo una insistencia en siempre enfatizar a la clase puede terminar meramente distrayendo del hecho que como anarquistas necesitamos no ser ambiguas cuando se trata de apoyar el feminismo. Más que distanciarnos de otras feministas o buscar calificar nuestro apoyo, nuestro énfasis debería moverse a desarrollar y propagandizar nuestra propia rama de anarquismo feminista.

[Hakim Bey] Zona Temporalmente Autónoma 3. Psicotopología de la Vida Cotidiana.

Psicotopología de la Vida Cotidiana  La idea del TAZ surge en principio de una crítica de la de Revolución, en favor de la de Insurrección. La primera etiqueta a la segunda como fracaso, pero para nosotros la revuelta representa una posibilidad mucho más interesante -desde la perspectiva de una psicología de la liberación- que las revoluciones «cumplidas» de la burguesía, los comunistas, los fascistas, … La segunda fuerza generativa del TAZ reside en el desarrollo histórico de lo que llamaría la «clausura del mapa». El último pedazo de Tierra sin reclamar por una u otra nación fue engullido en 1899. El nuestro es el primer siglo sin terra incognita, sin última frontera. La nacionalidad es el más alto principio de gobierno mundial -ni un pedazo de roca en los mares del Sur es tierra de nadie, ni un valle remoto, y ni siquiera la luna o los planetas. Es la apoteosis del gangsterismo territorial. Ni un solo centímetro cuadrado de tierra está liberado de vigilancia o impuestos … en teoría. El «mapa» es un sistema político abstracto de coordenadas, un gigantesco fraude reforzado por la zanahoria condicionadora del estado experto, hasta que al final para la mayoría de nosotros el mapa deviene el territorio -no más la «isla de la tortuga», sino los USA. Y justamente porque el mapa es una abstracción, no puede cubrir la tierra -con precisión 1:1. En el contexto de complejidad fractal de la geografía actual, el mapa sólo puede abarcar coordenadas dimensionales. Sin embargo inmensas