agosto 31, 2012

[Ratgeb – Raoul Vaneigem] De la huelga salvaje a la autogestión generalizada. Capítulo I La sociedad de supervivencia

Capítulo I La sociedad de supervivencia 1. ¿Has sentido al menos una vez el deseo de llegar tarde al trabajo, o de abandonarlo antes de hora? En tal caso has entendido que: a) El tiempo de trabajo cuenta doble pues es tiempo perdido dos veces: como tiempo que sería más agradable emplear en el amor, en el ensueño, en los placeres, en las pasiones; como tiempo del cual disponer libremente. como tiempo de desgaste físico y nervioso. b) El tiempo de trabajo absorbe la mayor parte de la vida, pues determina asimismo el tiempo llamado «libre», el tiempo de dormir, de desplazamiento, de comida, de distracción. Afecta también al conjunto de la vida cotidiana de cada cual y tiende a reducirla a una sucesión de instantes y de lugares, que tienen en común la misma repetición vacía, la misma ausencia creciente de vida auténtica. c) El tiempo de trabajo forzado es una mercancía. En todas partes donde hay mercancía hay trabajo forzado, y casi todas las actividades se asemejan progresivamente al trabajo forzado: producimos, consumimos, comemos, dormimos para un patrono, para un jefe, para el Estado, para el sistema d ella mercancía generalizada. d) Trabajar más es vivir menos. En realidad, ya est luchando, conscientemente o no, por una sociedad que asegure a cada cual el derecho a disponer por sí mismo del tiempo y del espacio; de construir cada día su vida como la desea. (Ver III, 49). 2. ¿Has sentido al menos una vez el deseo de dejar

¡Bienvenida la Corrala Alegría! ¡Que se expanda el ejemplo a todos los ámbitos del sistema!

Ayer se le arrebató nuevamente a un banco un edifico vacío para que lo habitaran un grupo de familias con problemas de vivienda. La Corrala Alegría es el tercer edificio rescatado del abandono tras la Corrala Utopía y la Corrala CondeQuintana, que se unen en Sevilla a experiencias anteriores, como San Bernardo 52 y Begoña para que se cumpla el derecho de todo el mundo a tener una vivienda digna… ¡Enhorabuena, que cunda el ejemplo por el resto del estado! En España se pudren miles de viviendas vacías hijas de la especulación criminal, mientras los bancos deshaucian y esclavizan a millones de familias con sus políticas de usura y disfrazan de  activos tóxicos a  edificios,  si no barrios enteros,  mientras se apropian de prácticamente todo el parque de viviendas y lo reservan para esperar que mejores tiempos permitan revalorizar zonas tradicionalmente obreras y adecuarlas a población que pueda costeárselo realmente.  Eso se llama especular con el Derecho Universal a la Vivienda, y las administraciones públicas son las principales cómplices en este proceso criminal. ¿A qué esperamos para pararles los pies? Sevilla es un buen ejemplo de activismo en este sentido en el estado español: desde la huelga de inquilinos de 1919 y 1936;  las luchas vecinales de los barrios de La Bachillera, Alameda, el Pumarejo y San Bernardo de las dos últimas décadas, las distintos Centros Sociales Okupados y Autogestionados que se suceden en los últimos años y la acción del 15-M  al apoyo al realojo de familias en dificultad nos muestra que la okupación es