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[Feral Faun] El Miedo al Conflicto

“Si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es lo más importante…” (1) Ernesto Guevara

“No es una falta que te resistas contra mí y que afirmes tu particularidad, tu individualidad: no tienes que ceder ni que renegar de ti mismo.” Max Stiner

Donde quiera que un par de anarquistas se reúnan, existirán argumentos. Esto no sorprende, ya que la palabra “anarquista” es usada para describir una amplia gama de a menudo contradictorias practicas e ideas. El único común denominador es el deseo de liberarse de la autoridad, aun cuando los anarquistas ni siquiera se ponen de acuerdo en lo que es la autoridad, dejando de lado el problema de la clase de métodos indicados para eliminarla. Estos problemas hacen aparecer muchos otros y el argumentar se hace inevitable.

Los argumentos no me molestan. Lo que me molesta es enfocarse en tratar de llegar a un acuerdo. Es asumido que “porque somos anarquistas”, todos debemos desear realmente lo mismo; nuestros aparentes conflictos deben ser meramente malentendidos que podemos censurar, para así encontrar un lugar común. Cuando algunos evitan hablar las cosas e insisten en mantener sus distancias, son catalogados de dogmáticos. Esta insistencia en encontrar un lugar común puede ser una de las fuentes mas importantes del dialogo sinfin que tan frecuentemente ocupa el lugar de actuar, para crear nuestras vidas según nuestros propios términos. Este intento de encontrar un terreno común involucra la negación de conflictos muy reales. Sigue leyendo [Feral Faun] El Miedo al Conflicto

[Feral Faun] Transformación social o la abolición de la sociedad.

“¿Estas esperando la revolución? Que así sea! La mía comenzó hace mucho tiempo! Cuando estés listo…no me importara ir junto a ti por un tiempo. Pero cuento tu pares, yo continuare en mi forma loca y triunfal hacia la sublime gran conquista de la nada!”  Renzo Novatore

“Sociedad…1. un grupo de personas que tienen las mismas costumbres, creencias, etc, o viven bajo un gobierno común y que son vistas como formando una sola comunidad…3. todas las gente, cuando vista como conformando una comunidad en la cual cada persona es parcialmente dependiente en el resto” Webster’s New World Dictionary

Nada que “sepamos” puede ser asumido como verdad-nada de nuestras concepciones del mundo son sagradas y haríamos bien en cuestionarlas a todas. Muchos anarquistas hablan sobre el crear una sociedad “nueva” o “libre”. Pero pocos cuestionan la idea de la sociedad en si misma. La concepción de la sociedad es amorfa-y así mas difícil de tratar con aspectos particulares de esta como el gobierno, la religión, el capitalismo o la tecnología. Esta tan inculcado en nosotrxs que cuestionarla se siente como cuestionar nuestra naturaleza misma-lo cual hace mas necesario hacer esto. El liberarnos a nosotrxs mismxs de las armaduras de carácter que reprimen nuestros deseos y pasiones puede demandar, no solamente la transformación de la sociedad, pero su abolición. Las definiciones de diccionario arriba muestran a la sociedad como una sola entidad hecha de individuxs que están en una condición de (al menos potencialmente) dependencia sobre los otrxs-lo cual es decir, que nos son completas en si mismos. Yo veo a la sociedad como un sistema de relaciones entre seres que están actuando (o siendo tratados) como roles sociales en tanto reproducir al sistema y a si mismos como individuos sociales.

La dependencia de los individuos sociales no es la misma que la dependencia biológica de los infantes. La dependencia biológica termina cuando el infante logra una movilidad adecuada y coordinación entre la mano y los ojos (en alrededor de 5 años). Pero en esos cinco años, las relaciones sociales de la familia reprimen a los deseos de los niños, provocan el miedo del mundo en ellos y así sumergen el potencial de una individualidad llena, libre y creativa bajo las capas de armadura que es el individuo social. Bajo la dependencia psíquica que nos hace ligarnos desesperadamente lxs unxs a lxs otrxs mientras nos despreciamos mutuamente. Todas las relaciones sociales tienen su base en la incompletitud producida por la represión de nuestras pasiones y deseos. Su base es nuestra necesidad entre nosotrxs, no nuestro deseo por lxs otros. Estamos usándonos entre nosotrxs. Así toda relación social es una relación de empleador / empleado, que explica el porque estas se ven siempre, hasta cierto punto u otro, como convirtiéndose en una de adversarixs-ya sea a través de denigraciones bromistas, disputas o claras peleas. ¿Cómo puede ser que no terminemos detestando a aquellos que usamos y odiemos a aquellos que nos usan?

La sociedad no puede existir sin roles sociales-esto explica porque la familia y la educación en alguna forma son partes esenciales de la sociedad. El individuo social no pone en practica solo un rol social-sino mezcla justos muchos roles que crean la armadura de carácter que se la confunde con la “individualidad”.

Los roles sociales son formas en las cuales los individuxs son definidos por todo el sistema de relaciones que es la sociedad en tanto reproducir a esta. Estas hacen a individuos útiles a la sociedad por medio de hacerlos predecibles, por medio de definir sus actividades en términos de necesidades de la sociedad. Los roles sociales son trabajo-en el sentido amplio de actividad que reproduce el ciclo de producción / consumo. La sociedad es en tanto la domesticación de los seres sociales-la transformación de seres potencialmente creativos, lúdicos, salvajes que pueden relacionarse libremente en términos de sus deseos en seres deformados usándose los unos a los otros para tratar de lograr necesidades desesperadas, pero que lo logran solo por medio de reproducir la necesidad y el sistema de relaciones basadas sobre esta.

Una varicela en todo cautiverio, aunque sea en el interés de el bien universal, aunque en el Jardín de Montezuma de piedras preciosas” Andre Breton

Individuxs de espíritu libre no tienen interés en relacionarse seriamente como roles sociales. Predeciblemente, relaciones predeterminadas nos aburren y no tenemos deseo alguno en continuarlas para reproducirlas. Es verdad que ellas ofrecen alguna seguridad, estabilidad y familiaridad…pero a que precio! En ves, queremos libertad de relacionarnos en términos de nuestros deseos sin reprimir, la apertura de todas las posibilidades, el fuego impecable de nuestras pasiones sin limites. Y este tipo de vida se encuentra fuera de cualquier sistema de relaciones predecibles y predeterminadas.

La sociedad ofrece seguridad, pero lo hace por medio de erradicar el riesgo que es esencial al juego libre y la aventura. Nos ofrece sobre vivencia-a cambio de nuestras vidas. Esto debido a que la sobrevivencia que nos ofrece es sobrevivencia como individuos sociales-como seres que son compuestos de roles sociales, alienados de sus pasiones y deseos-envueltos en relaciones sociales a las que son adictos, pero las que nunca satisfacen.

Un mundo de relacionamiento libre entre individuos no reprimidos seria un mundo libre de la sociedad. Todas las interacciones serian determinadas inmediatamente. Todas por los individuos envueltos, en términos de sus deseos-no por las necesidades de un sistema social. Tendremos a asombrarnos, deleitarnos, enfurecernos lxs unxs a lxs otrxs, a evocar pasión real en ves de mero aburrimiento, complacencia, aversión, o seguridad. Cada encuentro tendría un potencial para la aventura que no puede existir plenamente en donde la mayoría del relacionamiento es en la forma de relaciones sociales. Así en ves de mantenerse cautivos en este “jardín de piedras preciosas” llamado sociedad, yo escojo el luchar para abolir la sociedad-y eso tiene algunas implicaciones en tanto como yo comprendo la revolución (por falta de un mejor termino).

La lucha para transformar la sociedad es siempre una lucha por poder, debido a que su objetivo es el obtener control sobre el sistema de relaciones que es la sociedad (un objetivo que yo veo como no realista en tanto este sistema esta ahora en su mayoría mas allá del control de cualquiera). En tanto, no puede ser una lucha individual. Requiere actividad de masa o de clase. Los individuos tienen que autodefinirse como seres sociales en esta lucha, suprimiendo cualquier deseo individual que no entra en el “gran” objetivo de la transformación social.

La lucha para abolir la sociedad es una para abolir el poder. Es esencialmente la lucha de individuxs para vivir libres de roles sociales y reglas, para vivir sus deseos apasionadamente, para vivir todas las cosas mas maravillosas que ellxs puedan imaginar. Los proyectos y las luchas grupales son parte de esto, pero estas salen de las formas en las cuales los deseos de lxs individuxs pueden potenciar la de los otrxs, y pueden disolverlos cuando comienzan a sofocar a lxs individuxs. El camino de esta lucha no puede ser mapeado debido a que su base es la confrontación entre los deseos de lxs individuxs de espíritu libre y las demandas de las sociedad. Pero los análisis de las formas en las cuales la sociedad nos moldea y de las fallas y éxitos de las rebeliones pasadas son posibles.

Las tacticas usadas contra la sociedad son tantas como los individuos envueltos, pero todas comparten el objetivo de erosionar el control y el condicionamiento social y el liberar los deseos y pasiones de los individuos. La impredicibilidad del humor y lo lúdico es esencial, evocando un caos Dionisiaco. El jugar con roles sociales en formas que erosionan su utilidad para la sociedad, que los ponen cabeza arriba, haciendo juguetes de estos es una practica que vale la pena. Pero en forma mas importante, confrontemos a la sociedad con nosotrxs, con nuestrxs deseos y pasiones unicxs, con la perspectiva que no vamos a dejarlos, o centrar nuestras actividades alrededor de ella, sino que vamos a vivir bajo nuestros propios términos.

La sociedad no es una fuerza neutral. Las relaciones sociales solo existen por medio de la supresión de las pasiones y los deseos de lxs individuos, por medio de la represión de todo lo que hace el relacionamiento libre posible. La sociedad es domesticación, la transformación de los individuos en valores de uso y del libre juego en trabajo. El libre relacionamiento entre lxs individuxs que se rehúsan y resisten su domesticación erosiona a toda la sociedad, y abre todas las posibilidades. Y a aquellxs que sienten que pueden lograr la libertad por medio de una mera revolución social, prestemos estas palabras de Renzo Novatore:

¿Estas esperando la revolución? Que así sea! La mía comenzó hace mucho tiempo! Cuando estés listo…no me importara ir junto a ti por un tiempo. Pero cuento tu pares, yo continuare en mi forma loca y triunfal hacia la sublime gran conquista de la nada!

Extraido de Reflexiones Para La Revuelta

[Feral Faun] Las raíces burguesas del anarcosindicalismo.

“Nosotros favorecemos el desarrollo de un movimiento de trabajadores basado en la democracia directa, no sólo porque será más efectivo en la lucha actual contra la clase empleadora, sino también porque prefigura -y sienta la base para- una sociedad de libertad e igualdad, sin autoritarismo o explotación. ” Extraido de un folleto publicado por la Workers Solidarity Alliance (Alianza de Solidaridad Obrera), una organización anarcosindicalista.

En el siglo decimocuarto o decimoquinto, empezó a tener lugar una transformación social que alcanzó su pico dramático en la guerra americana de independencia y en la Revolución francesa. Este período fue el levantamiento de la burguesía contra el sistema feudal y el poder de la Iglesia Católica. En el lugar del feudalismo emergieron el sistema económico del capitalismo y el sistema político de la democracia política. En lugar de permitir gobernar a una aristocracia no electa o a un rey, la democracia liberal demanda que sea “el pueblo” quien gobierne a través de sus representantes o su voto. Como los anarcosindicalistas arriba citados, la burguesía quería una “sociedad de libertad e igualdad, sin autoritarismo o explotación”. Omítanse las partes sobre los “trabajadores” y “la clase empleadora” y Thomas Paine podría haber escrito la cita.Por supuesto, los anarcosindicalistas nos dirán que ellos no están usando las palabras de la manera en que lo hicieran los revolucionarios burgueses. Les tomaría la palabra si no fuese por el hecho de que, el anarcosindicalismo, refleja la ideología burguesa de formas mucho más significativas que meramente tomar prestada su terminología. Los valores sostenidos por los anarcosindicalistas no difieren significativamente de aquéllos de los teóricos liberales más radicales, y su proyecto, sometido a examen, demuestra ser meramente la extensión del proyecto liberal.

Como ya he dicho, el sistema económico que llegó al poder con la burguesía es el capitalismo. No me meteré en una larga descripción del capitalismo -basta decir que la cualidad definitoria del capitalismo, comparado con otros sistemas económicos, no es la existencia de capitalistas, sino la producción de capital excedente para permitir una expansión económica continuada.

El capitalismo es un sistema altamente moral -es decir, requiere de valores que toman prioridad sobre las necesidades, deseos o codicia individuales, con objeto de expandirse sin fricciones. Estos valores, que son esenciales para la expansión capitalista, son la producción y el progreso. Cada adelanto tecnológico es, así, abrazado a menos que pueda mostrarse como una amenaza a la expansión ulterior del capital. Para la producción y el progreso es esencial el trabajo y, así, el burgués valora mucho el trabajo -y, contrariamente al cuadro pintado por los propagandistas “radicales” del trabajo, no es raro para los capitalistas trabajar muchas más horas que los obreros industriales; pero se trata de trabajo organizativo en lugar de trabajo productivo. Aquéllos que se las arreglan para evitar el trabajo son la escoria moral de la sociedad capitalista -los parásitos apartados de la población trabajadora.

Los anarcosindicalistas abrazan cada uno de estos valores capitalistas. Su meta es “el verdadero dominio humano de la producción”. ¡A pesar del alto nivel de evidencia antropológica de lo contrario, asumen que los pueblos primitivos pasaban la mayor parte de su tiempo sólo luchando por la supervivencia, y que es sólo gracias a la producción de tecnología y su progreso que podemos vivir las maravillosas vidas que todos tenemos ahora, y disfrutar de todas las encantadoras mercancías -¡¡¡Ooops!!! ¡Lo siento, estoy intentando ser sarcástico!

Los sindicalistas reconocen unas cuantas tecnologías específicas como amenazas a la supervivencia, pero ven la tecnología en general -y el progreso en general- como cosas positivas. A la luz de esto, no es ninguna sorpresa que hagan épicos cantos al trabajo, porque sin trabajo no habría producción ni progreso. Como la burguesía, ellos ven a aquéllos que evitan el trabajo como “parásitos”, (Veáse “¡Escucha, anarquista!” de Chaze Bufe). El único problema real que tienen con el sistema capitalista es quién está al mando -ellos preferirían que estuviese al mando Un Gran Capitalista*, la unión internacional de la población trabajadora, en lugar de los diversos individuos, corporaciones y Estados. Pero la estructura básica sería la misma. Como la burguesía -y quizá aún más que la burguesía- los anarcosindicalistas abrazan los valores esenciales al capitalismo.

Si la producción y el progreso son valores positivos, haciendo el trabajo esencial, entonces la conformidad social es igualmente esencial. Ya he dicho que la evitación del trabajo es vista como parasitismo. Cualquier placer que no pueda ser mercantilizado y así traído bajo el control de la producción, es no ético. El vagabundo, el vago, el gitano, el bandido, cualquier individuo que no haga ninguna contribución positiva a la sociedad, es condenado como un fracaso o un criminal. Incluso el bohemio -el artista, músico o poeta inadaptado- es sospechoso a los ojos burgueses -por lo menos hasta que se encuentre la forma de recuperar sus renegados impulsos creativos.

Esta misma actitud hacia aquéllos que no encajan en la sociedad es sostenida por los anarcosindicalistas. ¡El castigo de Chaz Bufe de los “marginales” en “¡Escucha, anarquista!” deja esto bastante claro. La forma en que la CNT despreció constantemente al bandolero anarquista Sabaté (mientras continuaba tomando y usando el dinero que él les daba de sus robos) da verdadero asco. A lo largo de su historia, el anarcosindicalismo ha intentado apagar el fuego de los rebeldes desobedientes, a veces a través de la persuasión y algunas a través del insulto, para mover a los rebeldes anárquicos a conformarse y aceptar la sociedad. Dondequiera que la rebelión anárquica fuese más allá de las reformas que los anarcosindicalistas estaban reclamando, estos supuestos no creyentes en la ley eran los primeros en gritar, “¡Delincuentes! ¡Terroristas!”. Como la burguesía, quieren la producción para progresar sin fricciones, y eso requiere la conformidad social.

De la mano de la conformidad social, viene un amor por la paz social. Es verdad que la burguesía ha explotado las guerras entre naciones para expandir el capital, pero esto es siempre precario, dado que cualquier violencia puede perturbar el funcionamiento sin fricciones del capitalismo. Sólo la violencia instituida por las autoridades apropiadas, con una base racional y ética, tiene un lugar en la sociedad burguesa. Los conflictos personales no sólo no han de incluir la violencia física, sino que deben ser afrontados con cortesía y resueltos a través de la discusión racional, la negociación o el proceso debido. Las pasiones no deben ciertamente encenderse. La paz social sólo habrá de romperse bajo las circunstancias más extremas.

Los anarcosindicalistas también valoran la paz social. De las “Influencias burguesas en el anarquismo” de Luigi Fabbri al “¡Escucha, anarquista!” de Bufe, intentan advertir a los anarquistas que se alejen de la expresión verbal violenta -irónicamente, intentando afirmar que esto no proviene de las falsas concepciones del anarquismo creadas por la prensa burguesa. Por qué piensan que la gente con coraje e inteligencia para rebelarse contra la autoridad aceptaría la palabra de la prensa burguesa, no lo sé. Como la burguesía, los anarcosindicalistas nos llaman a expresar nuestros desacuerdos racionalmente, libres de pasión, de una manera pacífica. Cualquier expresión activa, violenta, de rebelión individual es considerada irresponsable, contrarrevolucionaria y no ética por los anarcosindicalistas. Los perpetradores son etiquetados, en el mejor caso, como incautos y, más a menudo, como delincuentes comunes y terroristas. De hecho, fuera de una “situación revolucionaria”, los anarcosindicalistas rechazan la mayoría de las formas de actividad ilegal como contraproducentes (pero, ¿es eso necesariamente malo?**). Sólo el levantamiento de la clase obrera (la “autoridad apropiada” en la teoría anarcosindicalista) puede justificar la violencia -y esa violencia debe ser racional y ética para mantener los instrumentos de producción intactos y hacer una transición a la producción anarcosindicalista tan libre de fricciones como sea posible.

Los anarcosindicalistas también desean crear una sociedad racional, ética. Nos llaman a “atacar la irracionalidad… dondequiera y siempre que se presente”. El problema que ven en la sociedad presente es que no es lo suficientemente racional o ética. Dado que la razón es la fuente del comportamiento ético (según su visión), debe prevalecer en todas las áreas de la vida. No nuestras pasiones o deseos, sino nuestro “egoísmo racional” debe ser nuestra guía, dicen los sindicalistas, haciéndose eco de los utilitaristas. Es tanto más racional como más ético si el productor controla los medios de producción, proclaman ellos, mientras ignoran alegremente la cuestión de si es posible para cualquiera controlar los medios de producción en una sociedad industrial.

Tanto los teóricos liberales burgueses como los anarcosindicalistas quieren una sociedad racional, ética, basada en la libertad, la igualdad y la justicia, garantizando los derechos humanos. Los dos quieren una economía que funcione sin fricciones, con altos niveles de producción que garanticen el progreso científico y tecnológico. Los dos requieren paz social y conformidad para realizar sus proyectos. Es difícil no pensar que sus proyectos son el mismo. Sólo veo dos diferencias significativas. La burguesía ve la economía como una fuerza apolítica, que puede progresar de modo eficiente y ético a través de la forma de la empresa privada. Los anarcosindicalistas reconocen la economía como una fuerza política que debe, por consiguiente, ser puesta en marcha democráticamente. Los liberales burgueses creen que la democracia representativa puede crear su ideal. Los anarcosindicalistas creen que la democracia debe ser directa -aunque nunca parecen preguntarnos si queremos gastar nuestro tiempo votando directamente para todo problema social que surja. El proyecto de los anarcosindicalistas es, en realidad, sólo una extensión del proyecto del liberalismo burgués -un intento de impulsar ese proyecto hacia su conclusión lógica.

Esto me lleva al paralelismo último entre el liberalismo burgués y el anarcosindicalismo, un paralelismo no de ideas, sino de ignorancia. Ninguno parece capaz de reconocer las realidades del sistema social bajo el que vivimos. “La actividad cotidiana de los esclavos produce esclavitud” (Fredy Perlman). Mientras hablan de libertad y democracia, el liberal burgués y el anarcosindicalista ven ambos sólo las autoridades humanas que los controlan; están ciegos a las actividades sociales en que participan, que son la verdadera fuente de su esclavitud. Así, el liberal burgués está satisfecho con librarse de sacerdotes y reyes; el anarcosindicalista añade a presidentes y patrones. Pero las fábricas permanecen intactas, las tiendas permanecen intactas (aunque los sindicalistas puedan llamarlas centros de distribución), la familia permanece intacta -el sistema social entero permanece intacto. ¿Si nuestra actividad cotidiana no ha cambiado significativamente -y los anarcosindicalistas no dan ninguna indicación de querer cambiarla más allá de agregar la carga de gestionar las fábricas a la carga de trabajar en ellas-, qué diferencia representa entonces que no haya jefes? – ¡Somos todavía esclavos!

El “cambio de nombre no exorciza a la bestia”. Pero hay una razón por la que, ni el liberal burgués ni el anarcosindicalista, pueden ver la esclavitud inherente al sistema social. No ven la libertad como la capacidad del individuo único de crear su vida como elije. La ven como la capacidad del individuo de llegar a ser una parte plena y activamente integrada de una sociedad progresiva, racional. Que “la esclavitud es la libertad” no es una aberración del pensamiento estalinista o fascista; es algo inherente a todas las perspectivas que atribuyen la libertad a la sociedad en lugar de al individuo. La única manera de garantizar la “libertad” de tales sociedades es suprimir la inconformidad y la rebelión dondequiera que surjan.

Los anarcosindicalistas pueden hablar de abolir el Estado, pero ellos tendrán que reproducir cada una de sus funciones para garantizar el funcionamiento sin fricciones de su sociedad. El anarcosindicalismo no realiza una ruptura radical con la sociedad presente. Busca meramente extender los valores de esta sociedad para que nos dominen más plenamente en nuestras vidas diarias. Ninguno de los verdaderos rebeldes, los renegados, los bandidos y los salvajes espíritus libres podría aceptar una sociedad anarcosindicalista más que la sociedad actual. Tendríamos que continuar discordando, creando una ruptura radical con la sociedad, porque no queremos más control sobre nuestra esclavitud -y eso es todo lo que los anarcosindicalistas nos ofrecen-, queremos quitarnos las cadenas y vivir nuestras vidas plenamente.

* “One Big Capitalist”. Esta expresión es una parodia de la famosa consigna que habían extendido en los años 20 los Industrial Workers of the World, “One Big Union” – Un Gran Sindicato. (Nota del CICA).

** Aquí el autor parece hacer un juego de palabras entre contra-“producente” y la crítica del productivismo, al margen del sentido de que lo que puede considerarse “contraproducente” desde la perspectiva anarcosindicalista no tiene por qué serlo desde la perspectiva revolucionaria. (Nota del CICA).

(texto proporcionado por el CICA)