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Documental “Catastroika, la privatización se hace pública” de Katerina Kitidi y Ari Hatzistefanou, con subtítulos en español

Catastroika es un documental de los periodistas Aris Chatzistefanou y  Katerina Kitidios, creadores de Deudocracia; en el que se analiza la privatización de los activos del estado.  Viajan por el mundo recogiendo información sobre la privatización en países desarrollados y buscando las claves al día siguiente después del programa de privatización masiva en Grecia.

El título proviene del académico francés Jacques Rupnik, cuando en 1989 prepararó un informe sobre el estado de las reformas económicas en la Unión Soviética de Mijaíl Gorbachov. El término que usó para describir los últimos respiros del imperio fue el de “Catastroika”. En la época de Yeltsin, cuando Rusia estableció probablemente el experimento de privatización más grande y con menos éxito en la historia de la humanidad, un grupo de periodistas de The Guardian dio un significado diferente al término de Rupnik. “Catastroika” se convirtió en sinónimo de la destrucción completa del país por fuerzas del mercado, la venta de la propiedad pública y la excesiva deterioración del nivel de vida de los ciudadanos. La unidad de medida de Catastroika era el desempleo, el empobrecimiento social, la baja expectativa de vida y la creación de una nueva liga de oligarcas que tomó el mando del país. Unos años más tarde, un esfuerzo similar de privatización masiva de la propiedad pública que se realizó en Alemania unida (se presenta como modelo para Grecia) era responsable de millones de desempleados y los escándalos más grandes en la historia de Europa.

Es esta misma “Catastroika” la que vendrá pronto por Grecia, la “última Unión Soviética de Europa”, como la llaman los diputados y los ministros del ex-gobierno “socialista” del país. Catastroika es la lógica secuela y continuación de nuestro primer documental “Debtocracy”, en el que se examinaron las causas de la crisis de endeudamiento en Grecia y en la periferia de Europa.

Sin embargo, Catastroika no es un virus que ataca sólo a los países que cambian radicalmente su sistema económico (como Rusia) o los países bajo una ocupación económica. En realidad, los ejemplos de privatización con menos éxito ocurren en poderes económicos que teóricamente pueden controlar las consecuencias negativas.

EQUIPO

  • Guión / Dirección: Aris Chatzistefanou, Katerina Kitidi
  • Asesor científico: Leonidas Vatikiotis
  • Gerente de producción: Thanos Tsantas
  • Edición: Aris Triantafyllou
  • Música: Active Member, Ermis Georgiadis
  • Otro equipo: Julia Kileri, Margarita Tsomou, Christos Tsiknias, Costas Efimeros, Graneta Karatza
  • Producción: Infowar Productions

Catastroika es un documental de financiación colectiva con Licencias Creative Commons.

Foro Construyendo el Procomún Digital y Comunidades Colaborativas

Building Digital Commons és una iniciativa promovida por el Instituto de Gobierno y Políticas Públicas – Universidad Autónoma de Barcelona (http://igop.uab.cat) y Amical Viquipedia (http://www.viquimedia.cat), y apoyada por la Fundación Wikimedia (http://wikimediafoundation.org).

29, 30 Octubre, Barcelona, en http://www.digital-commons.net

Foro Construyendo el Procomún Digital y Comunidades Colaborativas és una nueva iniciativa destinada a reunir individuos, colectivos y organizaciones vinculadas a diferentes Comunidades Colaborativas Libres y Abiertas, Iniciativas de Bienes Comunes Digitales e Investigadores e Investigadoras en el área con el fin de identificar formas de apoyarnos y aprender las unas de las otras y colaborar para promover juntas los bienes comunes digitales.
¿Por qué?
Las nuevas tecnologías brindaran una gran oportunidad para crear, innovar y colaborar en el intercambio y creación de recursos de información y conocimientos. Sin embargo, vivimos en tiempos de desafíos, con cada vez un mayor cercamiento de los commons digitales.
i) Queremos destacar el enfoque del hacer y el crear: Para aumentar la visibilidad de las iniciativas que se basan en crear bienes comunes digitales.
ii) Sistematizar las experiencias y aprender mutuamente (a nivel legal, infraestructural, sostenible, de participación y gobierno).
ii) Trazar un plano de los commons digitales y promover acciones en común.
iii) Crear referentes a favor del dominio público: para remarcar la diferencia entre la gobernanza de los bienes comunes digitales basados en infraestructura libre y abierta y otros proveedores de infraestructura corporativos o con intereses privados.
iv) Construir puentes entre la acción y la investigación en los commons como una forma de gobierno, producción y el horizonte de transformación social.
¿Qué?
Trataremos de forma colaborativa y critica una serie de líneas de trabajo:
i) Participación en comunidades creativas
ii) Sostenibilidad: Dialogo entre la economía social digital y nuevas formas de cooperativismo
iii) Mapar las diversas iniciativas de bienes comunes digitales, promover proyectos conjuntos y definir una estrategia común.
Como resultado del encuentro construirá conjuntamente y difundirá un “Manual sobre/por el procomún digital: participación, sostenibilidad & networking” y se promoverá una “Alianza/red de Bienes Comunes Digitales”.
¿Cuando y donde?
El 29 y 30 de Octubre de 2011 presencialmente en Barcelona (CCCB – Montalegre, 5 – Aula 1) o en red en en  www.digital-commons.net
Consultar el programa: http://www.digital-commons.net/program/
Construyendo procomú digital se celebra en continuación del Foro de Cultura Libre (http://www.fcforum.limpio) para favorecer el contacto entre las comunidades colaborativas en torno a comunes digitales con otros grupos que promueven los derechos digitales (como por ejemplo artistas, music@s, activistas, o lobbistas particpantes en el Fcforum).
¿Cómo participar y mantenerse informad@?
Para participar presencialmente registrarse en: www.digital-commons.net/form/registration
Para mantenerse informad@ i participar en red:
Identica y Twitter: @dimmons_forum
Facebook: ForumGlobal Dimmons
IRC: #Dimmons
Visita www.digital-commons.net para acceder al streaming
Participa en la documentación y redacción colaborativa sobre los temas en wiki.digital-commons.net.

Para más información, contacta con info@digital-commons.net. ¡Estaremos encantad@s de recibir tus comentarios o sugerencias!

BARRICADAS ENTRE LOS ESTANTES. Posturas anarquistas dentro de la bibliotecología, de Edgardo Civallero

Extraido de: Edgardo Civallero, BARRICADAS ENTRE LOS ESTANTES. Posturas anarquistas dentro de la bibliotecología. Astrolabio, Revista Virtual, Centro de Estudios Avanzados de la UNC, número 4, 11/09/06. En http://www.astrolabio.unc.edu.ar/articulos/bordes/articulos/civallero.php

Resumen

El poder de la información y, sobre todo, el que contienen y representan los soportes escritos, han sido controlados, manejados e influidos a lo largo de toda la historia humana por los poderes e ideologías dominantes. El actual paradigma de “Sociedad de la información” perpetúa tales políticas, generando profundos desequilibrios en el libre acceso al saber y, por ende, en las posibilidades de desarrollo y progreso de las sociedades humanas.

La bibliotecología ha sido partícipe (in)consciente de tales procesos de exclusión, desde su posición de gestora de la memoria colectiva de la humanidad. Desde un conjunto de corrientes de pensamiento alternativas –entre las cuales destaca el anarquismo bibliotecológico, cuyos lineamientos pretenden presentarse a lo largo del presente artículo- se propone una redefinición del modelo de sociedad de la información vigente, generando propuestas que conduzcan a un reparto equilibrado de los beneficios que aporta el conocimiento, patrimonio intangible universal de toda la especie.

La información y el poder

La información ha sido, desde el amanecer de la historia humana, un factor de poder. En las sociedades de tradición oral, el manejo de cierta categoría de conocimiento esencial para la vida de la comunidad –calendarios y medición del tiempo, ciclos agrícolas, salud, etcétera- quedaba reservado a ciertas clases sociales o a un grupo limitado de “iniciados”. El surgimiento y desarrollo de los distintos sistemas de escritura –controvertidos fenómenos que probablemente acontecieron en forma simultánea en distintos puntos del planeta– proporcionó una herramienta poderosa que permitió asentar el conocimiento en un soporte material, facilitando una gestión más eficiente del mismo y evitando confiar su supervivencia a la memoria –siempre lábil y subjetiva– de cualquier individuo1.

Sin embargo, también permitieron controlar la información, almacenarla y vedar su acceso, de acuerdo a los deseos e ideologías de las clases dominantes. De hecho, la mayor parte de las teorías arqueo-históricas relacionadas con el origen de la escritura apuntan hacia razones administrativas, religiosas o políticas (Wilford, 1999), relegando las razones sociales y artísticas a un segundo plano. Los propios sistemas de codificación escrita, manejados por una minoría que debía completar una larga formación especializada para dominarlos, presentaban, de por sí, una barrera inicial casi infranqueable ante cualquier deseo de acceder a la información.

Los escribientes –sacerdotes, funcionarios, escribas– estaban a las órdenes de los poderes de turno, a los cuales loaban (Sumeria, Persia, Mesoamérica), administraban (Mari, Nínive, Ugarit) o servían (Roma, Grecia, Babilonia). La palabra escrita tenía poder y origen divino (Mesoamérica, China, Mesopotamia, Egipto), abría las puertas del Más Allá2 o transmitía la palabra verdadera, desacreditando otras posibles opciones (textos religiosos).

La profesión de escriba adquirió, en el mundo antiguo, un apreciable status3. Archivos y bibliotecas (almacenes primarios de la información escrita) se convirtieron en puntos estratégicos, cuya destrucción era prioritaria en caso de ataque o conquista4. Así lo demuestran los tristemente célebres ejemplos mesopotámicos, perpetuados en Sarajevo en pleno siglo XX. Se destruía la memoria del pueblo5 y sus fuentes de poder6. Los escribientes no corrían mejor suerte: algunos frescos mayas de Bonampak (actual Guatemala) representarían la sangrienta toma de una ciudad y el castigo que sufrían los perdedores, sus manos amputadas para que no pudieran volver a plasmar las grandezas de poderes caídos o las memorias de pueblos vencidos.

La información ha sido, pues, factor de poder, y uno de los elementos de mayor importancia a lo largo de la historia del hombre, así como el más influido por las ideologías (Fulford, 1994). Con el desarrollo de los libros como formato estándar, y el de los sistemas de impresión en Europa (mediados del siglo XV), el conocimiento comenzó a ser objeto de (re)producción masiva, de compra y de venta. Se transformó en un bien de consumo más, y dejó de pertenecer (si es que alguna vez lo hizo) a la comunidad, para concentrarse en los estantes de las grandes bibliotecas (colecciones semi-museísticas de ejemplares lujosamente encuadernados) y en las manos de élites socio-políticas e intelectuales.

La evolución de los sistemas de almacenamiento, reproducción y transmisión de datos –que desembocó en el nacimiento de la “sociedad de la información” post-industrial- transformó al conocimiento en uno de los más importantes objetos de comercio del globalizado sistema económico capitalista. Las bases de datos y las publicaciones que contienen información estratégica (aquella de la cual depende el bienestar y el desarrollo del ser humano) se han vuelto elementos muy preciados, y, en consecuencia, altamente cotizados.

La información bajo el poder

En 1962, el economista norteamericano Fritz Machlup acuñó el término Industria del Conocimiento, rescatando un progresivo movimiento de las economías mundiales, que pasaban del uso de la “mano” de los operarios al de la “cabeza”. Este proceso, dado en forma paralela en el polo occidental del planeta y en Japón, buscó el aprovechamiento de los recursos intelectuales; especialmente del conocimiento científico abstracto, el cual permite la innovación, es la base de nuevas industrias y el punto de partida de políticas y de control social.

Hacia la misma época, la UMESAO, en Japón, genera el término Sociedad de la Información (jôhô shakai), como el estadío más avanzado y estilizado de evolución cultural y socio-económica al que puede arribar cualquier sociedad: un aprovechamiento total del conocimiento para alimentar el motor económico de un país con escasez de recursos naturales y abundancia de mentes.

En 1973, el sociólogo estadounidense Daniel Bell, en su libro The Coming of Post-Industrial Society, plantea el nacimiento de un nuevo paradigma socio-económico, que sustituiría al agotado sistema industrial capitalista: un sistema post-industrial en el cual el modelo tradicional de producción cambiaría por un modelo de servicios basados en el conocimiento (informática, investigación científica y desarrollo, educación, salud). Tales servicios se convertirían, de acuerdo al texto de Bell, en la espina dorsal de una nueva economía y de una nueva sociedad y una élite dominantes.

Efectivamente, durante las dos décadas posteriores, las potencias económicas del Norte migran sus industrias de manufactura a territorios de salarios bajos en el Sur, y se ocupan de re-estructurar sus realidades en torno a esta idea y a este nuevo paradigma (que el español Manuel Castells llamaría, más tarde, Sociedad Informacional, y el economista Alvin Toffler (1995) denominaría Tercera Ola). Aprovechando los intensos avances tecnológicos y científicos en el ámbito de las telecomunicaciones, la informática y la gestión del conocimiento, y aunando a ello el fenómeno de la globalización económica y el del incremento exponencial de la información impulsado por políticas académicas desequilibradas, se generó una propuesta que rápidamente alcanzó cada rincón del planeta. Estos tres elementos –tecnologías de la información, modos de producción y globalización—se vinculan, pues, en forma íntima para producir una nueva estructura social.

Dado que la información se transformó, en las últimas décadas, en un factor crítico en la dinámica y el crecimiento de la sociedad (vid.infra), el aprovechamiento de la misma en beneficio de los sistemas económicos hegemónicos parece lógico.

El problema de este modelo surge a partir de la década de los ‘90, cuando se observa que el crecimiento en los países pobres (el aprovechamiento del capital de conocimiento comercializado por este nuevo paradigma) se concentra en áreas urbanas y mercados limitados, normalmente ocupados por las clases sociales dominantes y pudientes (May, 2002). Se generan, en consecuencia, nuevas pobrezas, nuevas carencias, nuevas desigualdades (p.e. las Barreras Digitales señaladas por Gert Nulens (2001) y Servaes (2000)que continúan perpetuando políticas seculares de presión y de control).

En la actualidad, el uso de las TICs se ha vuelto casi vital en las sociedades occidentales, especialmente en las bibliotecas y centros de documentación. Sin embargo, en pocos casos se ha realizado un análisis crítico y profundo de lo que representan. En detrimento de formatos tradicionales y del acceso público a la información, la digitalización del saber humano –y de toda su realidad social e intelectual- no permite el acceso a este conocimiento (producto y herencia cultural común) a aquellos sectores de la población mundial que no disponen ni dispondrán jamás de la tecnología necesaria (alrededor de dos tercios de los habitantes del planeta); tecnología que, por otra parte, es monopolizada por corporaciones multinacionales del Primer Mundo que basan su producción en la explotación del trabajo de países en vías de desarrollo. Sigue leyendo BARRICADAS ENTRE LOS ESTANTES. Posturas anarquistas dentro de la bibliotecología, de Edgardo Civallero