El gobierno de Nadie

Afirmaciones mediáticas como el “Papa es un gran intelectual”, o “Un hombre rojo: Alfonso Guerra”, da lugar a un sinfín de versiones acerca de la información con la que convivimos en la actualidad. El tiempo presente, – este que transcurre-, está falto de un esquema donde ubicar la historia que sucede. Eso mismo se planteaba Lyotard o Deleuze cuando describían en qué punto se puede ubicar el hombre moderno respecto a la realidad que lo circunda. Dos autores que junto a Ciorán, pueden atravesar varias modas y épocas ofertando soluciones para detonar al pensamiento crítico. Estas afirmaciones iniciales, las oímos a diario en los medios y no se cae en la cuenta de hechos que la respaldan como los que siguen.

El caso es que mirando un total de once escaparates de libros, – fuera del país- he llegado a realizar un mini estudio para formular la siguiente conclusión: el panorama de pensamiento crítico está perdido. Sólo acertaba a contabilizar todas aquellas autoras y autores que vienen llenando programas televisivos, radio, prensa, publicidad y otros formatos de comunicación, y en este caso se exponían títulos de Javier Marías, Lucía Etxebarría, Joaquín Sabina, Almudena Grandes, Matilde Asensi y Carlos Ruiz Zafón.

Preocupación no es que exista ante tales hechos. Pero para argumentar el problema, hemos de decir que desde que he tenido uno de esos libros en mis manos (en el interior de la librería, digo), veo el nombre a continuación en una publicidad luminosa, luego en una perfumería con un frasco en las manos, también en una revista dominical en la sala de espera de un dentista, de tertuliano luego en un programa televisivo y para colmo, dentro del avión a la vuelta lo vuelvo a ver en un magazine mostrando los lujos de su casa. A los mismos. Ellos están presentes en nuestras vidas por tierra, aire y mar sin posibilidad de evitarlos. Resultando que llegados a este punto es casi lógico creer que es te tipo de personajes es un dios de los cinco que se sentaban junto a Zeus.

Y el problema viene ahora: ¿participó en Sí a la Otan?, ¿es amigo de Aznar?, ¿canta en los mítines de Psoe?, ¿se lucra con las desgracias de Haití?, ¿come con Botín o es de las fiestas de Fernández Tapias?, ¿es colega de los fiscales progresistas? . y así un variado e infinito etcétera de preguntas.

El gobierno de Nadie, por retomar el asunto, es aquel que está compuesto por figuras que están constantemente a la vista a diario (Zapatero, Rubalcaba, González, Izaguirre, Bosé, Adriá, Esteban, Imedio, Zarrías, Aznar, Moreno, Ríos, Bonald, Motos, Messi, Del Nido, Wyomig, Buenafuente, Sevilla, Quintero y muchos más), incluyendo aquellas personas que están exentos de autonomías decisorias y operativas aparentemente. Es decir, que deciden otros sobre dónde deben colocarse, dónde aparecer, cuándo y cuánto. Son en ocasiones, individuos que están dirigidos sin necesidad de saber por qué y para qué. Una forma de gobierno que es el modo de operar por excelencia en Andalucía: el gobierno del filtro y de la invisibilidad de objetivos. Es este motivo, a bote pronto, por lo que no soportan Europa, los Estados y las Autonomías a los gobiernos estigmatizados como “populistas” – Chávez, Castro, Morales, Lula, básicamente-. Incluso nuestros presuntos gobernantes, cargan sus maldiciones contra los estas figuras espontáneas, claras y distintas.

Este gobierno que nos toca soportar, es un gobierno cobarde, descafeinado, sumiso, apático, iluso, ataráxico, extenuado, postrado y displicente. Se jacta de conocer la fórmula para adormilar a todo tipo de individuos censados en el país en cuestión y para colmo, disponen anónimamente con dinero sinónimo, de un elenco de asesores que están parcheados por todo tipo de tinturas políticas, desde el Ayuntamiento al Congreso. El gobierno de Nadie es justo este : el que está compuesto por unos peones que bufonean, por unos asesores que dirigen y por unos políticos llenos de un refinado divinismo.

El gobierno de Nadie es una propuesta utópica y una alternativa a la falta de alternativa. Es una forma de expandir responsabilidades gubernamentales, pero con el cosentimiento y la complicidad de todos ellos.

Como nota última, los bufones – como figuras bisagra entre gobierno y pueblo – , tienen una desventaja intrínseca a saber: son los que más a nuestro alcance están. Sus tareas son básicamente propagar, minar, multiplicar, maquillar y enmascarar aquello que está estratégicamente programado desde la política. Ahora más que nunca deben ser descubiertos.

 

Salud , Unión y Libertad. Pensamientos hacia una Andalucía Libre.

Juan Monje, filósofo y archivista

 

 

 

 

 

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