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[Ratgeb – Raoul Vaneigem] De la huelga salvaje a la autogestión generalizada. Capítulo III La autogestión generalizada

Capítulo III

La autogestión generalizada

  • [De los derechos positivos revolucionarios]
  • [Del derecho de autodefensa]
  • [Del derecho de participación]
  • [Del derecho de comunicación]
  • [Del derecho de realización]
  • [De la abolición del trabajo forzado]
  • [Del derecho de encuentro y de afinidades]
  • [De la libre disposición del espacio-tiempo]

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La autogestión generalizada es la organización social del poder reconocido a cada cual sobre su vida cotidiana y ejercido directamente por los propios individuos o por las asambleas de autogestión.

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Ha aparecido en la historia del movimiento obrero cada vez que la base ha querido imponer y realizar sus propias decisiones sin abandonar su poder a unos jefes y sin dejarse guiar por ninguna ideología.

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Ha sido aplastada por el efecto conjunto de su debilidad constitutiva, sus indecisiones y confusiones, su aislamiento, y unos dirigentes que la autogestión generalizada ha cometido el error de darse o de tolerar y que la han llevado a su pérdida pretendiendo ordenarla y fortificarla. Los ejemplos más ricos de enseñanzas son los consejos obreros aparecidos en Rusia en 1905 (aplastados por el zarismo), 1917 (recuperados y destruidos por los bolcheviques), 1921 (aplastados en Kronstadt por Lenin y Trotski); en Alemania en 1918 (aplastados por los socialistas); en Italia en 1920 (destruidos por los socialistas y los sindicatos); en España en 1934 (revolución de Asturias aplastada por el gobierno republicano), en 1936-37 (recuperados por el sindicato anarquistas y aplastados por los estalinistas); en Hungría en 1956 (aplastados por el Estado llamado soviético).

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No hay revolución posible al margen de la recuperación, del reforzamiento definitivo y de la expansión internacional del movimiento de la autogestión generalizada.

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El movimiento de autogestión generalizada nace en el funcionamiento de las asambleas y de sus consejos de coordinación. Sigue leyendo [Ratgeb – Raoul Vaneigem] De la huelga salvaje a la autogestión generalizada. Capítulo III La autogestión generalizada

[Ratgeb – Raoul Vaneigem] De la huelga salvaje a la autogestión generalizada. Capítulo II. ABCD de la revolución

Capítulo II

ABCD de la revolución

  • [A partir de la ocupación de las fábricas]
  • [En caso de huelga salvaje limitada]
  • [Antes de la oleada de huelgas salvajes]

A) El objetivo del sabotaje y de la desviación (détournement), practicados individual o colectivamente, es desencadenar la huelga salvaje.

B) Toda huelga salvaje debe convertirse en ocupación de fábrica.

C) Toda ocupación de fábrica debe ser desviada y puesta inmediatamente al servicio de los revolucionarios.

D) Al elegir unos delegados – revocables a cada instante, encargados de recoger sus decisiones y de hacerlas aplicar – la asamblea de los huelguistas establece las bases de una organización social radicalmente nueva: la sociedad de la autogestión generalizada.

A partir de la ocupación de fábricas

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Toda asamblea de huelguistas debe convertirse en asamblea de autogestión generalizada. Para ello basta:

a) Elegir unos delegados, revocables a cada instante, con el mandato de dar a sus decisiones fuerza de aplicación inmediata.

b) Asegurar la autodefensa.

c) Extenderse al conjunto de los revolucionarios y organizar su expansión geográfica según la mejor eficacia de desviación posible (por ejemplo, en las regiones que poseen a un tiempo recursos agrícolas e industrias básicas).

d) Generalizar la autogestión asegurando, de manera irreversible, el paso de la supervivencia a la vida. Sigue leyendo [Ratgeb – Raoul Vaneigem] De la huelga salvaje a la autogestión generalizada. Capítulo II. ABCD de la revolución

[Ratgeb – Raoul Vaneigem] De la huelga salvaje a la autogestión generalizada. Capítulo I La sociedad de supervivencia

Capítulo I

La sociedad de supervivencia

1. ¿Has sentido al menos una vez el deseo de llegar tarde al trabajo, o de abandonarlo antes de hora?

En tal caso has entendido que:

a) El tiempo de trabajo cuenta doble pues es tiempo perdido dos veces:

como tiempo que sería más agradable emplear en el amor, en el ensueño, en los placeres, en las pasiones; como tiempo del cual disponer libremente.

como tiempo de desgaste físico y nervioso.

b) El tiempo de trabajo absorbe la mayor parte de la vida, pues determina asimismo el tiempo llamado “libre”, el tiempo de dormir, de desplazamiento, de comida, de distracción. Afecta también al conjunto de la vida cotidiana de cada cual y tiende a reducirla a una sucesión de instantes y de lugares, que tienen en común la misma repetición vacía, la misma ausencia creciente de vida auténtica.

c) El tiempo de trabajo forzado es una mercancía. En todas partes donde hay mercancía hay trabajo forzado, y casi todas las actividades se asemejan progresivamente al trabajo forzado: producimos, consumimos, comemos, dormimos para un patrono, para un jefe, para el Estado, para el sistema d ella mercancía generalizada.

d) Trabajar más es vivir menos.

En realidad, ya est luchando, conscientemente o no, por una sociedad que asegure a cada cual el derecho a disponer por sí mismo del tiempo y del espacio; de construir cada día su vida como la desea. (Ver III, 49).

2. ¿Has sentido al menos una vez el deseo de dejar de trabajar (sin hacer trabajar a los otros por ti?)

En tal caso has entendido que:

a) Aunque el trabajo forzado produjera únicamente bienes útiles como ropas, alimentos, técnica, comodidad…, no por ello resultaría menos opresivo e inhumano pues:

el trabajador seguiría desposeído de su producto y sometido a las mismas leyes de la carrera tras el beneficio y el poder.

el trabajador seguiría trabajando diez veces m s del tiempo necesario en una organización atractiva de la creatividad para poner a la disposición de todos cien veces m s de bienes.

b) En el sistema mercantil, que domina por doquier, el trabajo forzado no tiene el objetivo, como se nos pretende hacer creer, de producir bienes útiles y agradables para todos; tiene el objetivo de producir unas mercancías. Independientemente de su empleo útil, inútil o contaminante, las mercancías no tienen otra función que la de mantener el beneficio y el poder de la clase dominante. En dicho sistema, todo el mundo trabaja por nada y cada día adquiere mayor conciencia de ello. Sigue leyendo [Ratgeb – Raoul Vaneigem] De la huelga salvaje a la autogestión generalizada. Capítulo I La sociedad de supervivencia