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[Nestor Makhno] El ABC del anarquista revolucionario

En:  The Nestor Makhno Archive. 
Traducido por Jordi Rey y corregido por MG, con referencia a la versión revisada.

El Anarquismo es la vida libre y la obra creativa del hombre. Es la destrucción de todo lo que está en contra de estas aspiraciones naturales y sanas del hombre.

El anarquismo no es una enseñanza exclusivamente teórica, a partir de programas desarrollados artificialmente con el fin de definir el camino; es una enseñanza trazada a partir de la vida, a través de todas sus manifestaciones, ignorando todas las normas artificiales.

El rostro social y político del anarquismo es una sociedad libre, anti-autoritaria, que establece la libertad, la igualdad y la solidaridad entre todos sus miembros.

La Ley, en el anarquismo, es la responsabilidad del individuo, lo que conduce a una verdadera garantía de la libertad y la justicia social para todos y cada uno, en todas partes y en todos los tiempos. Aquí es donde nació el comunismo.

El anarquismo surge naturalmente en los seres humanos; el comunismo, entonces, es su desenvolupamiento lógico. Sigue leyendo [Nestor Makhno] El ABC del anarquista revolucionario

[Bob Black] Sobre el anarquismo y otros impedimentos para la Anarquía

“El anarquismo como medio no es tanto un desafío al orden existente como una forma altamente especializada de acomodarse a él”.

En la actualidad no hay necesidad alguna de elaborar nuevas definiciones del anarquismo -sería difícil mejorar las que hace mucho tiempo idearon varios eminentes extranjeros muertos. Tampoco necesitamos detenernos en los conocidos anarquismos con guión, comunistas, individualistas y demás; todo eso ya lo tocan los libros de texto.

Viene más al caso preguntarse por qué hoy no estamos más cerca de la anarquía de lo que estuvieron Godwin y proudhon y Kropotkin y Goldman en su época. Son muchas las razones, pero las que más tendrían que dar que pensar son las que suscitan los propios anarquistas, puesto que de haber obstáculos que fuera posible superar, serían éstos. Posible, pero poco probable.

Tras años de meticuloso escrutinio del medio anarquista, y de angustiosa actividad en su seno en ocasiones, he llegado a la conclusión de que los “anarquistas” son una de las principales razones -sospecho que razón suficiente- por las que la anarquía sigue siendo un epíteto sin la más remota posibilidad de realización. Sigue leyendo [Bob Black] Sobre el anarquismo y otros impedimentos para la Anarquía

[Pedro Kropotkin] La moral anarquista (2ª parte)

II

Cuando nuestros abuelos quisieron darse cuenta de lo que impulsa al hombre a obrar de un modo mejor que otro lo consiguieron de manera muy sencilla. Pueden verse todavía las imágenes católicas que representan su explicación. Un hombre marcha a través de los campos con decisión, sin asomo de duda; lleva un ángel en el hombro derecho y otro en el izquierda. El diablo le empuja a hacer el mal, el ángel trata de contenerle; y si el ángel ha vencido, el hombre es virtuoso; otros tres ángeles se apoderan de él y lo transportan al cielo. Todo se explica así a maravilla.

Nuestras viejas ayas, bien instruidas sobre este particular, nos dirán que es preciso no meter a un niño en la cama sin desabotonarle el cuello de la camisa. Hay que dejar abierto en la base del cuello un lugar bien caliente donde el ángel guardián pueda cobijarse. Sin esta precaución el diablo atormentaría al niño hasta en el sueño.

Estas sencillas ideas van desapareciendo; pero si las anacrónicas palabras se borran, la esencia es siempre la misma. Las gentes instruidas no creen ya en el diablo, pero sus ideas no son más racionales que las de nuestras ayas; disfrazan a aquél bajo una palabrería escolástica honrada con el nombre de la filosofía. En lugar del diablo dirán ahora la carne, las pasiones; el ángel será reemplazado con las palabras conciencia o alma-reflejo del pensamiento de un Dios creador-, o del gran arquitecto, como dicen los francmasones. Pero los actos del hombre son siempre considerados como resultantes de la lucha librada entre dos elementos hostiles; y el hombre es tenido por tanto más virtuoso cuanto que uno de estos dos elementos -el alma o la conciencia- haya conseguido mayor victoria sobre el otro -lacarne o las pasiones. Sigue leyendo [Pedro Kropotkin] La moral anarquista (2ª parte)