agosto 7, 2012

[Colin Ward] Reflexiones sobre las "Zonas temporalmente autónomas"

Tengo una larga lista de libros que me gustaría leer o escribir y que por razones ordinarias, como por ejemplo tener un bajo sueldo, me quedo en casa a que alguien me los compre o escriba, dando una falsa imagen al exterior. Eso explica porqué anarquistas de varios países, como Francia, Alemania, los Países Bajos e Italia [y ahora Iberia], me han pedido mi opinión sobre los puntos de vista de Hakim Bey. Me he avergonzado durante mucho tiempo del hecho de no tener ninguna idea sobre quién es y cuales son sus opiniones. Muchos de nosotros, incluyéndome a mí, vacilamos en revelar el extenso alcance de nuestra propia ignorancia. Ha habido dos fuentes que me han explicado de lo que hablaba. Uno, por supuesto, es el inestimable artículo publicado en Freedom “Food for Thought…and Action!” (1997), y el otro es el libro de Murray Bookchim Social Anarchism or Lifestyle Anarchism: An Unbridgeable Chasm (1995). Bookchin y yo tenemos maneras opuestas de hacer frente a la gente que tiene ideas conectadas, en cierta forma, con las nuestras pero con quienes discrepamos. La suya consiste en pulverizarlas con la crítica de modo que no vuelvan a emerger. La mía sigue la actitud de Paul Goodman, quien por cierto había sido objeto del desprecio de Bookchin. A Goodman le gusta explicar lo siguiente: Tom le dice a Jerry: “¿Quieres luchar? ¡Cruza esta línea!” y Jerry lo hace. “¡Ahora”, grita Tom, “estás en mi lado!”. Dibujamos la línea en sus condiciones pero procedemos

[Anton Pannekoek] Para luchar contra el capital hay que luchar también contra el sindicato. (IV)

IV [Por la acción directa] En este punto surge una cuestión de excepcional importancia: ¿cómo es posible deducir la existencia o el florecer de una voluntad de lucha en el seno de la clase obrera? Para contestar, hemosde alejarnos, ante todo, del ámbito de las disputas entre los partidos políticos -concebidas sobre todo para burlarse de las masas-y dirigirnos hacia el interés económico, que es el lugar hacia el que las masas dirigen intuitivamente su áspera lucha destinada a defender su nivel de vida. En este sentido se hace evidente que con el paso de la pequeña a la gran empresa, los sindicatos dejaron de ser instrumentos de lucha proletaria. En nuestra época, se están transformando paulatinamente en organismos de los que el capital monopolista se sirve para dictar alternativas a la clase obrera. Cuando los trabajadores empiezan a darse cuenta de que los sindicatos son incapaces de dirigir su lucha contra el capital, le tarea más inmediata es la de descubrir y aplicar nuevas formas de lucha- la huelga salvaje. Este es, en efecto,. el medio para librarse de las tutelas ejercidas por los viejos líderes y por las viejas organizaciones, el medio que permite tomar las iniciativas necesarias, juzgar el momento y las formas de la acción, fijar todas las decisiones útiles; en este nuevo marco, los obreros deben encargarse ellos mismos de hacer propaganda, de extender el movimiento y de dirigir la acción. Las huelgas salvajes constituyen explosiones espontáneas, la manifestación auténtica de la lucha de clase