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BARRICADAS ENTRE LOS ESTANTES. Posturas anarquistas dentro de la bibliotecología, de Edgardo Civallero

Extraido de: Edgardo Civallero, BARRICADAS ENTRE LOS ESTANTES. Posturas anarquistas dentro de la bibliotecología. Astrolabio, Revista Virtual, Centro de Estudios Avanzados de la UNC, número 4, 11/09/06. En http://www.astrolabio.unc.edu.ar/articulos/bordes/articulos/civallero.php Resumen El poder de la información y, sobre todo, el que contienen y representan los soportes escritos, han sido controlados, manejados e influidos a lo largo de toda la historia humana por los poderes e ideologías dominantes. El actual paradigma de “Sociedad de la información” perpetúa tales políticas, generando profundos desequilibrios en el libre acceso al saber y, por ende, en las posibilidades de desarrollo y progreso de las sociedades humanas. La bibliotecología ha sido partícipe (in)consciente de tales procesos de exclusión, desde su posición de gestora de la memoria colectiva de la humanidad. Desde un conjunto de corrientes de pensamiento alternativas –entre las cuales destaca el anarquismo bibliotecológico, cuyos lineamientos pretenden presentarse a lo largo del presente artículo- se propone una redefinición del modelo de sociedad de la información vigente, generando propuestas que conduzcan a un reparto equilibrado de los beneficios que aporta el conocimiento, patrimonio intangible universal de toda la especie. La información y el poder La información ha sido, desde el amanecer de la historia humana, un factor de poder. En las sociedades de tradición oral, el manejo de cierta categoría de conocimiento esencial para la vida de la comunidad –calendarios y medición del tiempo, ciclos agrícolas, salud, etcétera- quedaba reservado a ciertas clases sociales o a un grupo limitado de “iniciados”. El surgimiento y desarrollo de los

Bibliotecarios contra la censura de libros en Estados Unidos

Es difícil pensar que un libro sobre seres tan inofensivos como los pingüinos pueda ser objeto de encendidos debates. Sin embargo, eso fue lo que ocurrió con “Tres con tango” en Estados Unidos. El libro, escrito por Justin Richardson y Peter Parnell, relata la historia de dos pingüinos macho que crían un pichón huérfano. La historia, basada en un caso real ocurrido en el zoológico de Central Park de Nueva York, plantea la delicada cuestión de qué es lo que constituye a una familia. “Tres con tango” se ubicó entre los 10 libros más censurados en Estados Unidos desde su primera publicación en 2005. Los libros “censurados” concentran la atención de varias actividades este mes. La Semana de Libros Prohibidos es una iniciativa nacional organizada por bibliotecarios con el fin de difundir el esfuerzo de algunas organizaciones por retirar ciertas obras de los estantes. La 29 edición terminará este sábado. La proscripción de libros no es nueva en Estados Unidos. La Ley Comstock de 1873 fue la primera norma nacional que prohibió la distribución de obras “obscenas y/o lascivas”. A principios de los años 80 hubo un aumento repentino de la cantidad de libros censurados en bibliotecas, escuelas y librerías, que alarmó a los bibliotecarios. La Asociación de Bibliotecarios Estadounidenses (ALA, por sus siglas en inglés) comenzó a registrar las obras censuradas, según denuncias de la ciudadanía, y a publicar una lista anual de ellas. “Tres con tango” figura en el documento junto con otras obras para jóvenes como la