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[David Graeber] Los nuevos anarquistas.

GRAEBER,  David  Los nuevos anarquistas [online] En New Left Review 13, 2002. pp. 61-73 LOS NUEVOS ANARQUISTAS Cuesta pensar en una época en la que haya habido tal abismo entre intelectuales y activistas; entre los teóricos de la revolución y sus practicantes. Los escritores que durante años han estado publicando ensayos que recuerdan a documentos de definición política destinados a enormes movimientos sociales que no existen en la realidad parecen sobrecogidos por la confusión o, lo que es peor aún, dan muestras de desprecio, ahora que los verdaderos movimientos surgen por todas partes. Esto resulta particularmente escandaloso en lo que respecta al todavía denominado, sin mayor fundamento, movimiento «antiglobalización», que en apenas dos o tres años se las ha arreglado para transformar completamente el sentido de las posibilidades históricas para millones de personas en todo el planeta. La razón puede estribar en la pura ignorancia o en el crédito concedido a lo que se puede sacar de fuentes tan abiertamente hostiles como el New York Times; por otra parte, la mayor parte de lo que se escribe incluso en las sucursales progresistas da muestras de no haber comprendido casi nada o, en cualquier caso, apenas se centra en lo que los participantes en el movimiento consideran en realidad que es lo más importante al respecto. Como antropólogo y participante activo –en particular en el área más radical y ligada a la acción directa del movimiento–, acaso pueda deshacer algunos malentendidos comunes; sin embargo, es posible que estas informaciones no sean

¡Bienvenida la Corrala Alegría! ¡Que se expanda el ejemplo a todos los ámbitos del sistema!

Ayer se le arrebató nuevamente a un banco un edifico vacío para que lo habitaran un grupo de familias con problemas de vivienda. La Corrala Alegría es el tercer edificio rescatado del abandono tras la Corrala Utopía y la Corrala CondeQuintana, que se unen en Sevilla a experiencias anteriores, como San Bernardo 52 y Begoña para que se cumpla el derecho de todo el mundo a tener una vivienda digna… ¡Enhorabuena, que cunda el ejemplo por el resto del estado! En España se pudren miles de viviendas vacías hijas de la especulación criminal, mientras los bancos deshaucian y esclavizan a millones de familias con sus políticas de usura y disfrazan de  activos tóxicos a  edificios,  si no barrios enteros,  mientras se apropian de prácticamente todo el parque de viviendas y lo reservan para esperar que mejores tiempos permitan revalorizar zonas tradicionalmente obreras y adecuarlas a población que pueda costeárselo realmente.  Eso se llama especular con el Derecho Universal a la Vivienda, y las administraciones públicas son las principales cómplices en este proceso criminal. ¿A qué esperamos para pararles los pies? Sevilla es un buen ejemplo de activismo en este sentido en el estado español: desde la huelga de inquilinos de 1919 y 1936;  las luchas vecinales de los barrios de La Bachillera, Alameda, el Pumarejo y San Bernardo de las dos últimas décadas, las distintos Centros Sociales Okupados y Autogestionados que se suceden en los últimos años y la acción del 15-M  al apoyo al realojo de familias en dificultad nos muestra que la okupación es

[Carlos Taibo] Sobre la ‘Declaración de la Cumbre Social’: sindicatos mayoritarios y resistencias

  En www.carlostaibo.com  30/07/2012 I Leo la “Declaración de la Cumbre Social celebrada en Madrid el 25 de julio de 2012”, un texto que sirve de convocatoria para un conjunto de movilizaciones que se deben desarrollar en los próximos meses. Al parecer, lo han suscrito muchas de las organizaciones asistentes a la reunión correspondiente, con CCOO y UGT en cabeza. A título provisional, y a falta de más noticias, es un texto desalentador en el que no se aprecia voluntad alguna, siquiera retórica, de atraer a quienes no están próximos. No constituye, en modo alguno, un mínimo común denominador: excluye, y con claridad, a muchos. Conforme a lo que se incluye en esas líneas es obligado deducir que lo que teníamos antes de 2007, el momento del estallido de la crisis financiera, era un dechado de perfecciones. Nos habíamos dotado, por lo que nos cuentan, de un modelo de convivencia que ha servido cabalmente durante nada menos que 35 años. Y disfrutábamos de una Constitución que aún hoy pone en nuestras manos instrumentos importantes. La transición política no es, entonces, objeto de cuestionamiento alguno en un escenario en el que –se nos dice– han despuntado los ‘logros laborales’ y el Estado del bienestar ha brillado con luz propia. Como quiera que ninguna mención se hace al respecto en el texto que me ocupa, está servida la conclusión de que habíamos resuelto los problemas principales en lo que se refiere a la situación de las mujeres, al medio ambiente y a