documental

Asina, documental de Daniel Lagares

Al ritmo que marcan sus vidas, Asina documenta la cotidianidad de las familias majoreras, inmersas en actividades ganaderas en la isla de Fuerteventura. Una forma de vida basada en el profundo conocimiento de un territorio especialmente árido. Estas sabidurías adaptativas perviven en un escenario de fragilidad, donde los modos tradicionales de vida van derivando hacia el campo del folclore o hacia nuevas formas de economía como la construcción o el turismo. Envueltas en un viento constante, personas, paisajes y animales se presentan como una única realidad. “Fuera de toda duda, esta película de 42 minutos nos ha revelado una de las miradas cinematográficas más excepcionales del año. Bajo el influjo y la visión de los pioneros del documental, con Flaherty a la cabeza, y en fusión con la mítica del western, Daniel Lagares, dotado de una extraordinaria capacidad de observación, nos abre los ojos a un mundo tan arcaico como desconocido, amenazado de muerte por el desarrollo de las sociedades tecnológicas: las familias majoreras, inmersas en actividades ganaderas en Fuerteventura. Con una poderosa y magnética captura del entorno paisajístico, pero sin caer en la solemnidad o la impostura épica, sino empleando el entorno como motor narrativo y expresión de la realidad que filma, Asina muestra la cotidianidad de un estilo de vida en peligro de extinción. Las personas, los animales, el entorno hostil (agudizado con el viento constante, traído a un primer plano mediante un buen trabajo de sonido) conforman una sola realidad, indivisible y cinematográfica”. Cahiers du Cinéma C.R.

[Documental] Dios Bendiga a Islandia, de Helgi Felixson

[embedplusvideo height=»436″ width=»727″ editlink=»http://bit.ly/161I1KD» standard=»http://www.youtube.com/v/VKw8I6SEr0Y?fs=1&hd=1″ vars=»ytid=VKw8I6SEr0Y&width=727&height=436&start=&stop=&rs=w&hd=1&autoplay=0&react=1&chapters=&notes=» id=»ep3938″ /] Documental dirigido por Helgi Felixson durante las protestas que acontecieron en el país nórdico a finales de 2008 y principios de 2009, cuando Islandia entró en situación de bancarrota y quiebra técnica a consecuencia de la crisis económica, los bancos islandeses Kaupthing, Landsbanki y Glitnir fueron rescatados con dinero público ya que no podían hacer frente a sus deudas, sobre todo por la caída en América de Lehmann Brothers. El primer ministro Geir H. Haarde, aladid del libre mercado y la bravura vikinga, ahora se enfrentaba a su pueblo por los desfases y barbaridades que habían cometido los directivos de los tres bancos islandeses. La bolsa cayó en un solo día un 77% y la moneda se devaluó a la mitad de su valor. Ahora los ciudadanos de uno de los sitios más prósperos del mundo se enfrentaban a hipotecas que no podían pagar y al desempleo masivo. Las protestas no se hacen esperar y el pueblo se reúne en la plaza central de Austurvöllur, donde se encuentra el parlamento (Alþingi), para exigir responsabilidades políticas y penales para los implicados en este desastre al que se ha conducido al país. Desde el punto de vista de varios ciudadanos, vivimos cámara en mano cómo la gente está muy enfadada con sus líderes y exigen una dignidad como ciudadanos islandeses que se habían ganado y no se dejen pisotear por sus vecinos holandeses y británicos en cuanto al pago de intereses de la deuda.

Londres no es Sevilla [el documental]

Londres no es Sevilla [el documental] from > Intermedia Producciones on Vimeo.   JULIO 2010 Documental. HDV. 52′ Dirección y Guión: Mariano Agudo Fotografí­a: Mariano Agudo Producción: Intermedia Producciones.CSOA Casas Viejas Montaje: Kiko Romero Sonido: Daniel de Zayas. Enrique de Justo Diseño Gráfico: Ricardo Barquí­n Sinopsis: Sevilla. El 29 de noviembre de 2007, a las 8:00 AM, se inicia el desalojo del CENTRO SOCIAL OKUPADO Y AUTOGESTIONADO Casas Viejas. Seis personas anclan sus brazos al edificio, dos de ellas en un túnel a CUATRO metros de profundidad. Mientras en el exterior, centenares de personas se manifiestan en un último intento por impedir el desalojo. Este documental es la crónica de las 36 horas que duró el desalojo del CSOA Casas Viejas.