Emma Goldman

[Bob Black] Sobre el anarquismo y otros impedimentos para la Anarquía

“El anarquismo como medio no es tanto un desafío al orden existente como una forma altamente especializada de acomodarse a él”. En la actualidad no hay necesidad alguna de elaborar nuevas definiciones del anarquismo -sería difícil mejorar las que hace mucho tiempo idearon varios eminentes extranjeros muertos. Tampoco necesitamos detenernos en los conocidos anarquismos con guión, comunistas, individualistas y demás; todo eso ya lo tocan los libros de texto. Viene más al caso preguntarse por qué hoy no estamos más cerca de la anarquía de lo que estuvieron Godwin y proudhon y Kropotkin y Goldman en su época. Son muchas las razones, pero las que más tendrían que dar que pensar son las que suscitan los propios anarquistas, puesto que de haber obstáculos que fuera posible superar, serían éstos. Posible, pero poco probable. Tras años de meticuloso escrutinio del medio anarquista, y de angustiosa actividad en su seno en ocasiones, he llegado a la conclusión de que los «anarquistas» son una de las principales razones -sospecho que razón suficiente- por las que la anarquía sigue siendo un epíteto sin la más remota posibilidad de realización.

[Emma Goldman] La mujer libre

El gran defecto de la emancipación en la actualidad estriba en su inflexibilidad artificial y en su respetabilidad estrecha, que produce en el alma de la mujer un vacío que no deja beber de la fuente de la vida. En una ocasión señalé que parece existir una relación más profunda entre la madre y el ama de casa del viejo estilo, aun cuando esté dedicada al cuidado de los pequeños y a procurar la felicidad de los que ama, y la verdadera mujer nueva, que entre ésta y el término medio de sus hermanas emancipadas. Las discípulas de la emancipación pura y simple pensaron de mí que era una hereje digna de la hoguera. Su ceguera no les dejó ver que mi comparación entre lo viejo y lo nuevo era simplemente para demostrar que un gran número de nuestras abuelas tenían más sangre en las venas, más humor e ingenio, y -por supuesto- mucha más naturalidad, buen corazón y sencillez, que la mayoría de nuestras profesionales emancipadas, que llenan los colegios, aulas universitarias y oficinas. Con esto no quiero decir que haya que volver al pasado, ni que condene a la mujer a sus antiguos dominios de la cocina y los hijos.

[Peggy Kornegger] Anarquismo: la conexión feminista.

Peggy Kornegger, Anarchism: The Feminist Connection. Revista Second Wave , Nueva York, Primavera de 1975 Extraído de Anarquismo: la conexión feminista. Mujeres Creativas, 2002. Hace once años, cuando estudiaba en una secundaria de Illinois, no había escuchado nunca la palabra «anarquismo». Lo más cerca que estuve de ellas fue entenderla como «caos», así como en mi clase de historia alguien me transmitió el mensaje de que no había diferencia entre el socialismo, el comunismo y el fascismo, con toda la connotación que este tiene a Hitler, campos de concentración y toda clase de cosas horribles que nunca pasarían en un país libre como el nuestro. Fui sutilmente adiestrada para tragarme las ideas políticas tradicionales de E.E.U.U.: la moderación, el compromiso, el salto de valla, el considerar a Chuck percy como un chico estupendo. Aprendí bien la lección: me tomó años reconocer el sesgo y la distorsión que habían moldeado toda mi «educación». La «his-toria» de la humanidad (blanca) significó precisamente eso; como mujer estaba relegada a una existencia virtual y como anarquista apenas tenía si tenía existencia. Me habían arrebatado todo un trozo de mi pasado y de sus proyecciones al futuro. Sólo hace poco descubrí que muchos de mis tendencias e inclinaciones políticas inconscientes compartían un esquema común, y era la tradición de pensamiento anarquista o libertaria. Por primera vez vi en colores después de años de ver sólo tonos grises. Fue Emma Goldman la que me proporcionó mi primera definición de anarquismo: El anarquismo, representa la liberación de la mente humano de