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[Max Stirner] He basado mi causa en nada

«He basado mi causa en nada» es el prólogo de El único y su propiedad, de Max Stirner. Traducción de Eduardo Subirats, 1970. ¿Qué causa es la que voy a defender? Ante todo, mi causa es la buena causa, luego la causa de Dios, de la Verdad, de la Libertad, de la Humanidad, de la Justicia; después, la de mi Príncipe, la de mi Pueblo, la de mi Patria; finalmente, será la del Espíritu, y otras mil causas … ¡Pero la causa que yo defiendo no es mi causa! ¡Abomino del egoísta que no piensa más que en sí! Pero esos cuyos intereses son sagrados, esos por quienes debemos decidirnos y entusiasmarnos, ¿cómo entienden su causa? Veámoslo. Vosotros que sabéis de Dios tantas y tan profundas cosas, vosotros que durante siglos habéis explorado las profundidades de la divinidad y habéis penetrado con vuestras miradas hasta el fondo de su corazón, vosotros ¿podéis decirme cómo entiende Dios la causa divina que estamos destinados a servir? Tampoco nos ocultáis los designios del Señor. ¿Qué quiere? ¿Cuál es su causa? ¿Ha abrazado, como a Nosotros se nos ha insinuado, una causa ajena, la causa de la Verdad y del Amor? Este absurdo os subleva y enseñáis que siendo Dios mismo todo Amor y toda Verdad, la causa de la Verdad y del Amor se confunden con la suya y le son consustanciales. Os repugna admitir que Dios pueda parecerse a miserables gusanos como Nosotros y hacer suya la causa ajena. Pero, ¿abrazaría Dios